Hoja acero al carbono de 5 pulgadas.
jueves 22 de octubre de 2009
Guampa de toro
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jueves 15 de octubre de 2009
Navaja de fricción en raíz de nogal
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viernes 7 de agosto de 2009
miércoles 29 de julio de 2009
Modificación de cuchilla marca "Arbolito"
Un Japonés con acento Cordobés!
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martes 23 de junio de 2009
Cuchillo Bowie hoja muy vieja
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miércoles 3 de junio de 2009
viernes 15 de mayo de 2009
Navaja hecha por mi padre
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Navaja
Un trabajo diferente
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lunes 13 de abril de 2009
Criollo en ciervo colorado hoja de 8 pulgadas
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viernes 13 de marzo de 2009
Cuchilla con machete viejo
Un conocido me trajo un viejo machete tramontina bastante corto y con el cabo podrido para ver que se podía hacer con él, si bien no era de marca importante su idea era restaurarlo para poder conservarlo ya que era uno de los primeros cuchillos que había comprado. Le sugerí hacer una cuchilla, y esto fue lo que salió...
El cabo es de urunday la hoja mide unos 23cm de largo y 5cm de ancho en el recazo. Las cachas son de madera de urunday y los remaches son de alpaca.
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martes 3 de marzo de 2009
Dos Cabos criollos
El segundo era una hojita criolla, con mucho valor sentimental para su dueño, está encabada en cuerno de ciervo colorado detalles de alpaca y cuerno de vaca (negro). EL pomo es de alpaca pulida con detalle de remache en bronce.
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miércoles 24 de diciembre de 2008
Pequeño cuchillo capador
Con éste me despido del año 2008, es un pequño cuchillo capador, está hecho a partir de una planchuela de acero al carbono de 2,5mm de ancho, realizada por desbaste y con posterior templado y revenido. El largo de la hoja es de 65mm y el cabo de poco mas de 70mm, está encabado en madera de urunday y tiene remaches de alpaca. En las fotos se ve su vaina en suela aún sin terminar. Tiene un filo excelente.
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Facón
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Del Martín Fierro
Transcribo algunos versos del Libro de José Hernandez "Martín Fierro", en donde se hace referencia al cuchillo y el guacho.
José Hernandez nos da una idea de con qué hacían los facones, como se acostumbraba a llevarlo, y lo que significaba en esa vida errante y solitaria el facón, puñal o cuchillo criollo para el guacho. Donde era de alguna manera su ley, su amigo, y en definitiva su destino.
Yo tenía un facón con "S",
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quitó
y vino ciego el moreno;
....................
Por fin en una topada
en el cuchillo lo alcé,
y como un saco de güesos
contra un cerco lo largué.
..................
"Las armas son necesarias,
pero naides sabe cuándo;
ansina, si andás pasiando,
y de noche sobre todo,
debés llevarlo de modoque al salir,
salga cortando."
....................
Vamos suerte, vamos juntos
dende que juntos nacimos;
y ya que juntos vivimos
sin podernos dividir
yo abriré con mi cuchillo
el camino pa seguir
....................
Su esperanza es el coraje,
su guardia es la precaución,
su pingo es la salvación,
y pasa uno en su desvelo,
sin más amparo que el cielo
ni otro amigo que el facón.
...................
Pero no aguardaron más
y se apiaron en montón;
como a perro cimarrón
me rodiaron entre tantos;
ya me encomendé a los santos,
y eché mano a mi facón.
...................
A la primer puñalada
el pampa se hizo un ovillo;
era el salvaje mas pillo
que he visto en mis correrías,
y, a más de las picardías,
arisco para el cuchillo.
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Martín Fierro
miércoles 29 de octubre de 2008
"Bicho Raro"
Les quería presentar este nuevo cuchillo que hace poco terminé, lo único "especial" que tiene es que la hoja está forjada a partir de un resorte de suspención de acero 9260. El largo de la hoja, como se ve en las imágenes es de 19cm, y el ancho 3cm aproximadamente. También se aprecia un templado selectivo que nace cerca del boton y se prolonga paralelo al lomo. El cabo es de una punta de cuerno de ciervo colorado, los detalles de metal son en bronce y latón. Y tiene además un pequeño separador en cuerno de vaca negro pulido (en contra del botón).
Lo bauticé Bicho Raro porque tiene un estilo poco común, por lo menos para mí...
Les dejo un link del poceso de construcción para que vean como está hecho http://www.armasblancas.com.ar/foros/tutoriales-paso-paso-etc-tutorials-step-step-guides/8908-paso-paso-cuchillo-forjado-de-resorte-de-suspencion.html
Espero que sea de su agrado...
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martes 14 de octubre de 2008
Tarde de forja
Estas fotos son de una tarde que con mi viejo forjamos (martillamos un poco) juntos algunos futuros"engendros". Como habíamos terminado de armar la fragua,hecha a partir de una vieja que estuvo mucho tiempo tirada en el campo, y un par de ladrillos y algunos caños; había que probarla. Y la verdad que pasamos una linda tarde juntos golpeando un poco los pedazos de acero que luego serían alguna hoja.
Hicimos una hoja de "nessmuk" con un pedazo de elástico de sulky y empezamos una hoja con "boton" tratando de hacer un cuchillo criollo o similar, a partir de un resorte de suspensión de auto.
En la foto de arriba se ve el fuego en el interior de la fragua, usamos carbón vegetal y de piedra.
Acá está mi padre, Luis, estirando con la maza un pedazo de resorte de suspensión, que es acero 9260 de muy buena calidad para cuchillos.
Acá se ve la fragua de costado y se puede leer la marca de la vieja turbina restaurada LITORIA
Y esto es un poco de lo que salió de una linda tarde machacando fierro. Más adelante voy a postear los avances de estas dos futuras hojas.
Arriba vemos el pedazo de resorte ya estirado con lo que sería la parte de la hoja a la derecha y quedó sin forjar la espiga, a la izquierda. Y debajo está la hoja del Nessmuk casi lista para encabar. Templada y agujereada.
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Tarde de Forja
miércoles 24 de septiembre de 2008
jueves 4 de septiembre de 2008
Cuchillo criollo hoja grabada al ácido y cabo de cuerno de vaca con apliques de metal plateado
Gracias por ver!
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Cuchillo criollo hoja grabada
lunes 4 de agosto de 2008
La segunda Fricction Folder Gonzalez - Albano (Navaja de fricción)
Les presento la segunda friction folder, o navaja de fricción que terminé, al igual que la anterior la hoja la hizo Pablo Gonzalez mi amigo de Buenos Aires, con acero al carbono de disco de sembradora (forjado templado y revenido). Tiene liners de acero inoxidable y separador de bronce, con un ojal que se puede usar para pasar un cordón o tiento hecho del mismo material. Y la madera es curupay, impregnado en aceite de lino para dar terminación.
Gracias por mirar!
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2ª Navaja
lunes 21 de julio de 2008
Los múltiples usos del cuchillo criollo
Un recorrido a través de la historia de un utensilio de trabajo que la furia o el alcohol convertían en arma
El cuchillo es un elemento inseparable de la figura del gaucho. Tanto como lo fue el caballo, aunque con éste podía andar más confiado: no iba a ser capaz de meterlo en la situación de "disgraciarse" como aquél, ya que todos sabemos en qué líos metió a Martín Fierro un mal uso del facón.
Sin embargo, el especialista en armas Abel Domenech -autor de "Del facón al bowie"- se apresura a defender el honor del cuchillo criollo: "Fue ante todo una herramienta de trabajo, sólo en forma muy ocasional -y alcohol mediante- se convertía en arma".
Es claro que -comparadas con las tareas del diario trajinar campero- resultan más espectaculares y llamativas las escenas de duelo criollo, pero Domenech se encarga de aclarar que éstas fueron "mucho menos frecuentes de lo que la literatura gauchesca nos ha acostumbrado a mostrar".
"El cuchillo es -señaló al respecto Sarmiento en su «Facundo»-, además de un arma, un instrumento que le sirve para todas las ocupaciones; el gaucho no puede vivir sin él; es como la trompa de un elefante, su brazo, su mano, su dedo, su todo."
Se usaba el cuchillo para todo, ya fuera para matar una res, cuerearla y despostarla, como para picar tabaco o desvasar los cascos del caballo y reparar sus arreos. Servía también para los trabajos con tientos y sogas y para cortar alambres. También para cortar los ladrillos de adobe con los que el gaucho levantaba las paredes de su modesta vivienda.
La historia de la "cuchillería" argentina tiene pocos secretos para Domenech, que acaba de poner punto final a la redacción de un exhaustivo libro acerca de la versión criolla del más antiguo y eficiente instrumento de corte.
En su estudio estableció la existencia de cuatro variedades principales: el facón, la daga, el puñal criollo y la cuchilla. El facón es el cuchillo gaucho cuyo nombre más ha trascendido. "Yo tenía un facón con S/ que era de lima de acero...", nos refiere Martín Fierro en unas estrofas del poema inmortal de Hernández. Se caracteriza por tener una hoja delgada de un solo filo y una longitud que varía entre 30 y 80 centímetros.
Sobre el origen del nombre -señaló Domenech- existen distintas conjeturas: "La más acertada es la que indica que proviene del idioma portugués, en el que «faca» es «cuchillo» y, por lo tanto, «facón» sería su aumentativo, «cuchillo grande»".
El puñal criollo es diferente: de hoja triangular y lanceolada, posee contrafilo en la punta del lado del lomo. La daga, en cambio, es parecida al facón y se define por su doble filo. La cuchilla, por su parte, es una variante de lomo recto y filo curvo.
Prenda emblemática
El material de los cuchillos criollos provenía del reciclaje de sables, espadas y bayonetas en desuso. "El origen del acero de las hojas -detalló Domenech- venía inicialmente de España y luego de Inglaterra o Alemania, especialmente de la ciudad germana de Solingen."
Solingen, agregó, se transformó, con el tiempo, en "una marca de fábrica que garantizaba la bondad de la hoja que llevaba grabada tal palabra".
Su uso y difusión actual como emblema, prenda de lujo u obra artística -que alcanza su culminación en los notables trabajos de platería de Juan Carlos Pallarols o Juan José Draghi- hubieran sido impensables para el gaucho de los tiempos de Ascasubi o Hernández, cuya condición esencial fue siempre la pobreza, compañera tan inseparable de él como el cuchillo o el caballo.
Pero quien quiera encontrar la mejor semblanza de este utensilio que a veces se transformaba en arma debe acudir a las páginas de "Radiografía de la Pampa", de Ezequiel Martínez Estrada.
Por Bartolomé Vedia Olivera de la redacción de LA NACION
El cuchillo es un elemento inseparable de la figura del gaucho. Tanto como lo fue el caballo, aunque con éste podía andar más confiado: no iba a ser capaz de meterlo en la situación de "disgraciarse" como aquél, ya que todos sabemos en qué líos metió a Martín Fierro un mal uso del facón.
Sin embargo, el especialista en armas Abel Domenech -autor de "Del facón al bowie"- se apresura a defender el honor del cuchillo criollo: "Fue ante todo una herramienta de trabajo, sólo en forma muy ocasional -y alcohol mediante- se convertía en arma".
Es claro que -comparadas con las tareas del diario trajinar campero- resultan más espectaculares y llamativas las escenas de duelo criollo, pero Domenech se encarga de aclarar que éstas fueron "mucho menos frecuentes de lo que la literatura gauchesca nos ha acostumbrado a mostrar".
"El cuchillo es -señaló al respecto Sarmiento en su «Facundo»-, además de un arma, un instrumento que le sirve para todas las ocupaciones; el gaucho no puede vivir sin él; es como la trompa de un elefante, su brazo, su mano, su dedo, su todo."
Se usaba el cuchillo para todo, ya fuera para matar una res, cuerearla y despostarla, como para picar tabaco o desvasar los cascos del caballo y reparar sus arreos. Servía también para los trabajos con tientos y sogas y para cortar alambres. También para cortar los ladrillos de adobe con los que el gaucho levantaba las paredes de su modesta vivienda.
La historia de la "cuchillería" argentina tiene pocos secretos para Domenech, que acaba de poner punto final a la redacción de un exhaustivo libro acerca de la versión criolla del más antiguo y eficiente instrumento de corte.
En su estudio estableció la existencia de cuatro variedades principales: el facón, la daga, el puñal criollo y la cuchilla. El facón es el cuchillo gaucho cuyo nombre más ha trascendido. "Yo tenía un facón con S/ que era de lima de acero...", nos refiere Martín Fierro en unas estrofas del poema inmortal de Hernández. Se caracteriza por tener una hoja delgada de un solo filo y una longitud que varía entre 30 y 80 centímetros.
Sobre el origen del nombre -señaló Domenech- existen distintas conjeturas: "La más acertada es la que indica que proviene del idioma portugués, en el que «faca» es «cuchillo» y, por lo tanto, «facón» sería su aumentativo, «cuchillo grande»".
El puñal criollo es diferente: de hoja triangular y lanceolada, posee contrafilo en la punta del lado del lomo. La daga, en cambio, es parecida al facón y se define por su doble filo. La cuchilla, por su parte, es una variante de lomo recto y filo curvo.
Prenda emblemática
El material de los cuchillos criollos provenía del reciclaje de sables, espadas y bayonetas en desuso. "El origen del acero de las hojas -detalló Domenech- venía inicialmente de España y luego de Inglaterra o Alemania, especialmente de la ciudad germana de Solingen."
Solingen, agregó, se transformó, con el tiempo, en "una marca de fábrica que garantizaba la bondad de la hoja que llevaba grabada tal palabra".
Su uso y difusión actual como emblema, prenda de lujo u obra artística -que alcanza su culminación en los notables trabajos de platería de Juan Carlos Pallarols o Juan José Draghi- hubieran sido impensables para el gaucho de los tiempos de Ascasubi o Hernández, cuya condición esencial fue siempre la pobreza, compañera tan inseparable de él como el cuchillo o el caballo.
Pero quien quiera encontrar la mejor semblanza de este utensilio que a veces se transformaba en arma debe acudir a las páginas de "Radiografía de la Pampa", de Ezequiel Martínez Estrada.
Por Bartolomé Vedia Olivera de la redacción de LA NACION
Otra vaina de cuero crudo
Esté hecha en cuero crudo de vaca sobado a mano, cosido con tiento de cuero de chivo, espero que sea de su agrado...
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Vaina en cuero crudo
martes 15 de julio de 2008
Una navaja de fricción o "Friction folder"
Esta navajita la hice gracias a Pablo Gonzalez, amigo de Buenos Aires, que se dedica a la cuchillería y al forjado artesanal ( http://aprendizdeherrero.blogspot.com/ ), él me mando dos hojas suyas con la condición de que yo las encabara como quisiera, la sorpresa fué que las hojas eran para navajas algo que nunca había hecho, pero me dijo que las hiciera como yo quisiera siempre y cuando fueran bien rusticas!!! Bueno esto salió de la primer hoja que encabé, y corta muchísimo!!!
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1ª Navaja de Fricción
Regalo de cumpleaños
Otro cuchillo criollo, en este caso tiene un encabado sencillo con madera de varilla de alambrado, lo hice con una hoja de acero al carbono de 12cm, suela, bronce y pertinax. Y fue el regalo de cumpleaños para otro gran amigo al que le debo muchas gauchadas. La varilla me la había regalado él. Tiene grabada en la hoja sus iniciales dentro de un óvalo (mi amigo es hincha de Ford, jejeje)
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Para un amigo
Otro de cola de mulita... para un amigo
Cuchillo criollo de hoja de acero de sierra, tiene un tratameinto al ácido para lograr el color negro. El cabo es de cola de quirquincho combinado con cuerno de vaca oscuro y detalles en bronce. Tiene 10 años casi, y en su momento era el cuchillo más lindo que había hecho. Ahora está en muy buenas manos, porque se lo regalé a un gran amigo
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Negro y peludo
Uno grabado
Este cuchillo salió de casualidad, ya que era una prueba de grabado sobre una planchuela de acero y estubo mucho tiempo dando vueltas hasta que un pariente lo vió y le gustó el "caballito"! bueno entonces le hice un cuchillo. La hoja es de acero al carbono 1070 tiene un falso botón hecho con un picaporte de bronce, separadores de cuerno negro, bronce y está combinado en cuerno y quebracho colorado, finalizando en bronce. También, en la hoja, está grabado el nombre del dueño. (Largo de la hoja 12cm)
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A caballo regalado...
viernes 8 de febrero de 2008
Otro criollo más
Acá muestro un encabado de una hoja de criollo de 125mm de acero al carbono, el cabo está hecho con madera de lapacho, separadores de cuerno negro y de acero inoxidable. Tiene grabadas las iniciales de su dueño en el pomo y en la hoja tiene un grabado que intenta ser la cara de un perro galgo. Espero que sea de su agrado.
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Criollo de lapacho y cuerno
viernes 21 de diciembre de 2007
En una tarde en Los Zorros...

Aquí les pongo una poesía un tanto campera, que yo escribí, basada en una historia real de un duelo a cuchillo que sucedió hace muchos años y que mi padre me contó; a él se la dedico.
En una tarde en los Zorros
La siesta revienta en cardos,
el algarrobo manda
y en la distancia azulada,
se divisa, en la llanura,
una silueta delgada...
Es un jinete en la pampa;
con su galope cansado
montado al sol trae en ancas.
El matungo es medio pelo
ni muy malo ni muy bueno
con un pelaje rosillo
con cuatro botas en negro.
Los atalajes acusan
de lo pobre del matrero,
son unas cuantas guascas
que acarician lo fulero.
No hay espuelas no hay apero,
el único brillo`e metal
un cuchillo verijero
encabao en guampa negra
y enbainao no más en cuero.
Las hilachas del ponchito se flamean
como mimando al viento,
de las alpargatas azules se asoman
unos manojos de dedos,
y gastao en la cabeza
lo queda de un chambergo.
En el medio de la pampa
entre el monte y como un sueño
aparecen unas casas
unos ranchos, casi un pueblo.
Las gallinas; en la calle se pasean
y a la sombra de unos churquis
pasan la siesta dos perros.
Se detiene aquel viajero
cuando ve que otros paisanos
están tomando unos tragos
bajo el techo de un alero.
Es el boliche del pueblo
es la parada obligada
para peones y estancieros.
Con mucho respeto saluda
y sacándose el sombrero.
Solo se oye algún murmullo
como venido de lejos,
el mozo no espera más
igual entra y pide un trago
que no es de agua por vergüenza
...pa`que no lo crean flojo
¡Y de repente unos ojos
que lo miran con desprecio!
Es una mesa en la punta
donde se hallan cuatro mozos
que por lo bajo se burlan
entre risas y otros gestos.
Y se ha sentado molesto
como tomando en su trago
la bronca de aquel suceso
-¿De donde sacó el pura sangre?
Le pregunta el más moreno.
-¿Te olvidaste de esquilarlo?
Se anima, y dice un borrego
Y las risas y la burla,
y otra vez el más moreno
-¿y esa bolsa es el apero?!
Carcajadas y revuelcos por el suelo
-No haga caso:
Le aconseja el bolichero
El hombre ve que los cuatro
se parecen entre ellos...
-Son los hermanos Domiguez,
los hijos de un estanciero,
de los cuatro: uno solo
es más o menos...
-¿che no me prestas el sombrero?
pa` tirarseló a los perros!
-¡y esas hilachas parecen nido`e boyero!
Y se burlan de su flete,
de su poncho, de su apero
y le gritan y lo hieren
¡como diablos del infierno!
Los insultos e insolencias
que le han dicho por ser pobre
ya colmaron su paciencia
y en el vaso va bebiendo
su más amarga ginebra!
Y una fiebre de esas malas
en su pecho va creciendo.
Hasta que el más atrevido
le arrebata su sombrero.
Y sale, como buscando los perros
¡Entonces esa fiebre le revienta
y de un salto ya lo enfrenta!
Recupera su sombrero...
Un viento sur se levanta
como presagio funesto.
¡El otro ahí no más desenvaina
muestra filoso su acero!
Entonces el gaucho pobre
como que se trasforma al verlo
y sale, deseoso de sangre,
de su vaina, el cabo negro;
¡y en solo movimiento
entra y corre, su cuchillo verijero...!
La sangre brota en la tarde
la muerte llega en el viento
como montada en aire
como domando al pampero...
Y el atrevido cae, como bolsa,
ya sin vida para el suelo.
En un segundo son tres
contra uno, y uno muerto.
¡Los filos cortan la siesta
la tarde calla lamentos...!
Esquiva un chuzazo al pecho
y como pájaros rojos
vuelan tripas por el viento!
¿qué me decías borrego?
¡andá a esquilar a tu perro!...
Y a la sombra de los churquis
otro cae como en final aposento.
El ponchito desflecado
que deshilachaba el viento
está enroscao como víbora
protegiendo al brazo izquierdo.
Y el brillo del verijero
reluce al sol de la tarde
con un rojo pulimento.
¡No quiero matar más a nadie!
Reflexiona el gaucho ajeno.
Pero es tarde y una daga de plata
que erra las carnes al vuelo
pasa como un refusilo y
se clava contra el suelo.
El menor de los Dominguez
ya sangra por su degüello.
Ahora son uno contra uno
y la muerte busca al cuarto
para domar al pampero...
El otro esconde su miedo
y sabe de lo bravo del ajeno
que en esa siesta en la pampa
y con esos ojos negros
le hará pagar a su alma
los pecados de su cuerpo.
Maneja un facón labrado
en plata, en oro, en acero;
pero eso no importa a la muerte
ni tampoco al forastero.
¡Y se cruzan los cuchillos
le sacan tientos al miedo!
Y se agranda el gaucho fiero
y lo enreda con su poncho
y lo ensarta por el pecho
y lo mata, sin quererlo!
¡ese era el único bueno!
Pero murió defendiendo
con un puñal en la mano
el honor de un apellido y
la culpa de sus hermanos.
-No me sigan.
Amenaza el forastero,
los ojos que han visto la muerte
callan ante su ruego...
Limpia en su poncho el cuchillo
se acomoda su sombrero.
Y hecho con bolsa y remiendo
calza a su pingo el apero...
El sol que traía en ancas
se ha nublao por un momento.
Monta buscando los montes
ahora con sangre en sus manos
ahora son rojos los flecos...
ahora lastiman al viento!
¡Pero por pobre que sea
ningún hijo de estanciero
va ha reír de su pobreza
sin pagar por su desprecio!...
Los perros lamen la sangre,
las moscas llegan en vuelo.
Son cuatro los que están muertos
en una tarde en los Zorros
entre el monte y como un sueño,
son cuatro los que murieron
pagando por su desprecio...
¡Y es una sola la sangre
derramada por el suelo!
La siesta revienta en cardos,
el algarrobo manda
y en la distancia azulada,
se divisa, en la llanura,
una silueta delgada...
Es un jinete en la pampa;
con su galope cansado
montado al sol trae en ancas.
El matungo es medio pelo
ni muy malo ni muy bueno
con un pelaje rosillo
con cuatro botas en negro.
Los atalajes acusan
de lo pobre del matrero,
son unas cuantas guascas
que acarician lo fulero.
No hay espuelas no hay apero,
el único brillo`e metal
un cuchillo verijero
encabao en guampa negra
y enbainao no más en cuero.
Las hilachas del ponchito se flamean
como mimando al viento,
de las alpargatas azules se asoman
unos manojos de dedos,
y gastao en la cabeza
lo queda de un chambergo.
En el medio de la pampa
entre el monte y como un sueño
aparecen unas casas
unos ranchos, casi un pueblo.
Las gallinas; en la calle se pasean
y a la sombra de unos churquis
pasan la siesta dos perros.
Se detiene aquel viajero
cuando ve que otros paisanos
están tomando unos tragos
bajo el techo de un alero.
Es el boliche del pueblo
es la parada obligada
para peones y estancieros.
Con mucho respeto saluda
y sacándose el sombrero.
Solo se oye algún murmullo
como venido de lejos,
el mozo no espera más
igual entra y pide un trago
que no es de agua por vergüenza
...pa`que no lo crean flojo
¡Y de repente unos ojos
que lo miran con desprecio!
Es una mesa en la punta
donde se hallan cuatro mozos
que por lo bajo se burlan
entre risas y otros gestos.
Y se ha sentado molesto
como tomando en su trago
la bronca de aquel suceso
-¿De donde sacó el pura sangre?
Le pregunta el más moreno.
-¿Te olvidaste de esquilarlo?
Se anima, y dice un borrego
Y las risas y la burla,
y otra vez el más moreno
-¿y esa bolsa es el apero?!
Carcajadas y revuelcos por el suelo
-No haga caso:
Le aconseja el bolichero
El hombre ve que los cuatro
se parecen entre ellos...
-Son los hermanos Domiguez,
los hijos de un estanciero,
de los cuatro: uno solo
es más o menos...
-¿che no me prestas el sombrero?
pa` tirarseló a los perros!
-¡y esas hilachas parecen nido`e boyero!
Y se burlan de su flete,
de su poncho, de su apero
y le gritan y lo hieren
¡como diablos del infierno!
Los insultos e insolencias
que le han dicho por ser pobre
ya colmaron su paciencia
y en el vaso va bebiendo
su más amarga ginebra!
Y una fiebre de esas malas
en su pecho va creciendo.
Hasta que el más atrevido
le arrebata su sombrero.
Y sale, como buscando los perros
¡Entonces esa fiebre le revienta
y de un salto ya lo enfrenta!
Recupera su sombrero...
Un viento sur se levanta
como presagio funesto.
¡El otro ahí no más desenvaina
muestra filoso su acero!
Entonces el gaucho pobre
como que se trasforma al verlo
y sale, deseoso de sangre,
de su vaina, el cabo negro;
¡y en solo movimiento
entra y corre, su cuchillo verijero...!
La sangre brota en la tarde
la muerte llega en el viento
como montada en aire
como domando al pampero...
Y el atrevido cae, como bolsa,
ya sin vida para el suelo.
En un segundo son tres
contra uno, y uno muerto.
¡Los filos cortan la siesta
la tarde calla lamentos...!
Esquiva un chuzazo al pecho
y como pájaros rojos
vuelan tripas por el viento!
¿qué me decías borrego?
¡andá a esquilar a tu perro!...
Y a la sombra de los churquis
otro cae como en final aposento.
El ponchito desflecado
que deshilachaba el viento
está enroscao como víbora
protegiendo al brazo izquierdo.
Y el brillo del verijero
reluce al sol de la tarde
con un rojo pulimento.
¡No quiero matar más a nadie!
Reflexiona el gaucho ajeno.
Pero es tarde y una daga de plata
que erra las carnes al vuelo
pasa como un refusilo y
se clava contra el suelo.
El menor de los Dominguez
ya sangra por su degüello.
Ahora son uno contra uno
y la muerte busca al cuarto
para domar al pampero...
El otro esconde su miedo
y sabe de lo bravo del ajeno
que en esa siesta en la pampa
y con esos ojos negros
le hará pagar a su alma
los pecados de su cuerpo.
Maneja un facón labrado
en plata, en oro, en acero;
pero eso no importa a la muerte
ni tampoco al forastero.
¡Y se cruzan los cuchillos
le sacan tientos al miedo!
Y se agranda el gaucho fiero
y lo enreda con su poncho
y lo ensarta por el pecho
y lo mata, sin quererlo!
¡ese era el único bueno!
Pero murió defendiendo
con un puñal en la mano
el honor de un apellido y
la culpa de sus hermanos.
-No me sigan.
Amenaza el forastero,
los ojos que han visto la muerte
callan ante su ruego...
Limpia en su poncho el cuchillo
se acomoda su sombrero.
Y hecho con bolsa y remiendo
calza a su pingo el apero...
El sol que traía en ancas
se ha nublao por un momento.
Monta buscando los montes
ahora con sangre en sus manos
ahora son rojos los flecos...
ahora lastiman al viento!
¡Pero por pobre que sea
ningún hijo de estanciero
va ha reír de su pobreza
sin pagar por su desprecio!...
Los perros lamen la sangre,
las moscas llegan en vuelo.
Son cuatro los que están muertos
en una tarde en los Zorros
entre el monte y como un sueño,
son cuatro los que murieron
pagando por su desprecio...
¡Y es una sola la sangre
derramada por el suelo!
HMA Para mi viejo!
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Recitado criollo
jueves 20 de diciembre de 2007
Facón cabo combinado en asta vacuna
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Facón en asta
Verijero Gallonado
Cuchillo verijero criollo hoja "Atahualpa" cabo gallonado de lapacho estabilizado separadores de suela bronce y terminación en guampa de vaca pulida. Largo hoja 14cm.
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Verijero gallonado
Facón Criollo de 35cm
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Facón hoja de 35cm
Juego de asado (cuchillo y tenedor)
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Cuchillo y tenedor
Facon criollo
Este es un facón criollo con hoja de acero al carbono de 25cm de largo, el cabo es de lapacho con separadores de bronce y cuerno de vaca combinando colores. Tiene una vaina hecha de lapacho con puntera de cuerno negra y enganche de bronce. La "S" tambien es de bronce. Hecho por Luis Albano mi padre, aunque algunos detalles son obra mía...
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Facon vaina de lapacho
Cuchillas tipo cocina en guampa vacuna
Cuchillos tipo cocina estilo campo. Los cuchillos de las fotos estan hechos con hojas al carbono de cuchillas de cocina viejas, todas son muy antiguas y de filo perdurable. Los cabos son de cuerno vacuno de diferentes colores (según el animal) estan atronillados con tuerca redonda de bronce y perno roscado de acero y pegados con epoxi transparente. Las vainas también estan totalmente hechas en cuerno vacuno de diferentes colores.
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Cuchillas cabo y vaina en guampa vacuna
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